Casi, casi comienzo las clases.
Hace más o menos una semana (menos en realidad) anduve por Montevideo por un examen de ingreso y para terminar algunos “tramites” para comenzar la Facultad. Y estoy emocionada por empezar (como cada año y todos me he arrepentido xD). Pero esta vez es diferente. Es un ciclo completamente nuevo, voy a vivir en otra ciudad y a 380 kilómetros de mi familia. Siendo sincera, nada de esto me acongoja, es más, es casi lo que más me emociona.
Quiero a mi familia, sin duda, pero también me siento como… asfixiada, como si el aire que respiro fuera rancio. Quiero alejarme, quiero cambiar, quiero simplemente irme y estar en un lugar “nuevo”.
No se si los voy a extrañar. Un poco si, pero no me imagino a mi misma sufriendo por la distancia. Hace años que sueño con esto y se que es un poco cruel de mi parte. Lo peor es, en realidad, ver como se sienten ellos y no corresponder con el mismo sentimiento. Como todo padre ya me están prácticamente “velando”, como si me estuviera muriendo, y yo solo puedo sentir como emoción como el día de irme llega. Así soy.
Y nuevamente, estúpida culpa.
Pero no tiene sentido para mí, porque esto es lo que desde hace al menos cuetro años quiero (probablemente más).
Y lo que quiero es mucho más simple que todo lo que dije.
Quiero Libertad.
Claro que no es completa, ya que para que lo fuera tendría que desvincularme de la sociedad. Pero quiero un lugar donde pueda ser yo. Donde no tenga que discutir con personas que aprecio sobre mis ideas, creencias o gustos. Porque con esas cosas yo no doy mi brazo a torcer y francamente llega un punto que te cansa el hecho de que no te acepten a fondo.
Te harta tener una persona que constantemente quiera inculcarte sus ideas, ideas que por cierto no compartes. Te harta decirle una y otra vez lo que piensas y te lo eche por tierra simplemente porque no es su idea. Te harta sentirte que le hablas a una maldita piedra, porque obviamente no está dispuesto a ceder y admitir que, en ocasiones, tu tienes la razón y el no.
Y si, soy cobarde. Porque prefiero poner casi 400 kilómetros de distancia entre nosotros que volver a repetir unas discusiones que cada vez son más repetitivas y sin sentido. Porque yo puedo ser terca, pero se que cuando no tengo razón, pues no la tengo. En cambio hay personas que eso que es tan sencillo no lo comprenden.
Por esas y otras razones estoy ansiosa de irme y empezar otro año en un nuevo lugar.
Y por supuesto. Adoro el curso en el cual me anoté, lo cual es para mi el más importante de mis motivos. Es, por supuesto, Letras.
¡¡Así que Montevideo preparate porque el 23 de marzo Yaiiel se va para allá definitivamente!! Y no planea volver pronto…
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No se si este blog termine mutando en una especie de diario o que. ¿Vitacora de viaje? Pero iré armandolo según pase el tiempo. Tal vez algún día sienta deseos de desahogarme y, conociéndome como me conozco, no buscaré ningún hombro donde hacerlo a no ser que sea estrictamente necesario. No porque no tenga muy buenos amigos/as en los que confiar, sino porque no es fácil para mi hacerlo. Es una cosa muy rara. No me gusta hablar sobre mi, no me gusta que me consuelen o más bien no me gusta buscar consuelo, si esto viene a mí entonces lo acepto (y generalmente solo una persona es lo suficientemente perceptiva para hacer esto: Elanor). Odio la sensación de vulnerabilidad que me embarga al abrirme a otros. Es algo muy de mí, odio ser débil, y más aún demostrarlo.
Alguna vez dije que no soy orgullosa. Es mentira y hace poco lo noté. Soy orgullosa, al menos en ciertos sentidos. Por más estúpido que sea el “reto”, no me gusta perder y no me gusta que los demás vean que tengo “debilidades”, que hay cosas que no puedo hacer.
Ahí es donde entra mi orgullo y soy capaz de esforzarme de forma casi inhumana por esto.
¿Cómo se me ocurrió pensar esto? Es gracioso la verdad. El otro día andando en bicicleta con mis padres se me vino a la mente. Porque prefería mil veces caer redonda al suelo que admitir que estaba cansada, lo cual fue cierto en cierto momento. Para ellos fue peor, pero yo estaba en mis trece, me mataba antes que decir nada.
Igual no fue tan malo y no fue tan cansador, pero en cierto momento se puede decir que esta idea me “iluminó”. xD
En fin. Por hoy (y tal vez este mes) es todo.
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~.*.~BeSoS hElAdOs~.*.~

